miércoles, 31 de diciembre de 2014

2015... Doucement




Telouet, 2010


Unos años atrás, durante un viaje familiar a Marruecos, tuvimos una experiencia que he recordado esta noche y que me ha parecido adecuada para ilustrar mi actitud para este próximo 2015.

Llevábamos ya unas semanas viajando por nuestra cuenta por el interior del país y llegamos a la zona de las Kasbash. Era mediodía, habíamos visitado Aït Benhaddou y mirando el mapa, vimos una pista apta para todoterrenos que unía ese lugar con otra Kasbah menos conocida que también queríamos conocer, Telouet.

Ni cortos ni perezosos, siguiendo nuestra intuición, pq señales no había, nos metimos en la pista que rápidamente vimos empezaba a estrecharse hasta el punto que empezó la preocupación por seguir adelante; tampoco había donde dar la vuelta, así que solo podíamos seguir adelante y rezar por no cruzarnos con ningún otro vehículo...

El paisaje que nos rodeaba, salvaje y bello, se cerraba cada vez más a nuestro alrededor y la pista, originariamente algún camino utilizado seguramente por caravanas de camellos parecía suficientemente segura a pesar de nuestros miedos... Hubo, aún así, algún momento en que la estrechez del camino casi no permitía la anchura del 4x4, nos obligó a bajar del coche y a dejar a Marc, nuestro conductor seguir adelante en soledad con los demás caminando detrás....

Y llegó el momento, unos pocos kilómetros más adelante que más temíamos, vimos aparecer un Renault 4 antiguo, que venía hacia nosotros... Estacionamos el vehículo como pudimos y nos acercamos a charlar con sus dos ocupantes. Nos explicaron que eran un medico rural que hacía habitualmente aquella zona visitando cada semana aquellas comunidades y su ayudante, chófer y de todo un poco. Se sorprendió de encontrarse a cinco guiris perdidos en aquella pista y sonrió un poco por lo bajo cuando le preguntamos por la situación de la pista en adelante... Sonrió con serenidad y nos dijo: Nada que no podáis hacer, dijo, mirando nuestro super 4x4, doucement.....

Pues sí, doucement, poco a poco, suavemente, seguimos nuestro camino y horas más tarde y vicisitudes varias después, encontramos un desprendimiento en la pista kilómetros más adelante que también nos retuvo unas cuantas horas más (dónde coincidimos con gentes de la zona, chiquillos curiosos, pastores de cabras, paramilitares...) hasta que la pista estuvo medianamente reparada para seguir y así, doucement, llegamos al anochecer a Telouet, donde cenamos maravillosamente y dormimos tranquilos...

Al día siguiente visitamos la Kasbah de Telouet, que nos abrieron solo para nuestros ojos y seguimos adelante en nuestro viaje con la misma ilusión y una buena enseñanza más a nuestra espalda...

Sí, doucement, la vida sigue, con estrecheces, con desprendimientos, con diferentes compañeros de viaje y siempre hay belleza, una buena tajin de poulet, una cama en la que descansar y cosas nuevas que conocer....

Doucement, 2015...!

1 comentario:

  1. Cuando una llama se apaga otra se enciende en un lugar apartado, a pesar de que al principio pueda parecer exigua. La vida sigue, ¡claro que sí! Seguro que los momentos vividos conseguirán abrir nuevas puertas y que el futuro te tiene reservado un sillón en primera fila. ¡Feliz 2015! Será genial, ya lo verás...

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