jueves, 8 de diciembre de 2011

Lola en Manhattan

Caperucita en Manhattan de Carmen Martín Gaite, Siruela



Han sido unos días maravillosos en NY. Han pasado ya dos semanas de locura de vuelta a la realidad y aún me encanto, a ratos, con destellos de la city. 

La excusa para este viaje: Una amistad entre tres mujeres, surgida, tiempo atrás, gracias a un libro. Podría ser el argumento de una novela, ¿verdad?

La vida es una novela, siempre, y a veces nos olvidamos de vivirla adecuadamente. Supongo, por eso, que tantas personas nos sentimos impelidos a poner por escrito esas vivencias extraordinarias, siempre extraordinarias, de nuestras propias vidas. 

Escribir tiene muchos beneficios. Emocionales, terapéuticos, organizativos, lucrativos, también. Siempre he respetado la escritura, y más aún dedicándome a lo que me dedico. Siento admiración y respeto por cualquiera que escriba. El sacrificio de crear, pensar, organizar, estructurar y finalmente poner una palabra detrás de otras dotando a aquello de cierto sentido estético es ciertamente admirable. 
Imagino que la mayoría de la gente empieza a escribir para entenderse y entender el mundo que la rodea. 


Hay quien escribe para evadirse de vidas que no le llenan, para vivir aventuras que nunca tendrá oportunidad de experimentar, viajar a lugares exóticos, vivir un amor apasionado, explicar un crimen horrendo, ajustarle las cuentas a alguien, etc.
Habrá quien escriba queriendo agradecer lo que la vida le ha dado y queriendo compartirlo, sean actitudes, filosofías, conocimientos. 
Hay quien escribe para no olvidarse de su pasado y de las personas maravillosas que lo poblaron y ya no están.
Hay quien reza a quienquiera que sea su dios mientras escribe. 
Hay tantas y tantas razones para escribir y todas son tan válidas que es necesario que siga habiendo lectores ávidos de palabras....

Como es viernes, otra vez, no olvidéis que cada semana tiene un maravilloso viernes para disfrutarlo intensamente, abramos un vinito (sugiero hoy un Verdejo: Menganito, D.O. Rueda, Viñedos de Nieva), pongamos algo de música, yo escucharé a Russian Red, Cigarettes y... ¿por qué no? Escribamos algo... ¿Por qué no empezar una novela? 

En tiempos de crisis, ¿Qué mejor plan para un fin de semana de otoño? Es gratis. Hacedme caso, rebuscad entre vuestra música, vinilos, cds, ipods, algo sugerente, abrid el ordenador o simplemente coged papel y boli, serviros una copa, un café, una infusión, o incluso un vaso de agua fresca y ESCRIBID una palabra. Ya está, ya habéis empezado...

Sigamos siendo felices. Seamos, como dice mi hijo, UNOS MOTIVADOS DE LA VIDA!!!