viernes, 4 de mayo de 2012

primer viernes de mayo, plou i fa sol, les bruixes es pentinen....

Nicoletta Ciccoli


... ha llegado el momento de liberar y desnudar nuestros pies, olvidados durante el destierro hivernal y permitirles recuperar su sensibilidad caminando descalzos, buscando el contacto con diferentes texturas como los troncos de los árboles, la arena de las playas, el cesped de los jardines...

... cerrar los ojos tras las gafas de sol, sentir los primeros rayos sobre la piel, dejar que la brisa marina nos enrede el pelo...

...enterrar los dedos en la turba nueva para renovar las plantas de las macetas, perder la mirada en los campos de trigo invadidos de amapolas, sentir el viento contra el cuerpo al bajar a toda velocidad con la bici...

...dejarse convencer por el colorido de las diferentes tipos de verduras de los mercados para decidir el menú del domingo, pasar la mano por los tiestos de plantas aromáticas del alfeizar de la ventana, recién mojadas por la lluvia, y abrir las fosas nasales para captar todo su aroma, contemplar las diferentes tonalidades de los aceites de oliva y mojar el pan esponjoso en ellas, rotar la copa de vino que sostienes con la mano y contra el blanco del mantel observar el rojo rubí, saborear el trozo de brie y mordisquear con calma una fresa madura...

Escuchemos a Sanjosex y su Temps o rellotge...



... hoy es hoy, viernes tarde, degusto una cerveza ART 1000 nits, cerveza de guarda, tenemos dos días fantásticos por delante para disfrutar, sigamos siendo ardientemente felices, con crisis o no, estos son los días que nos ha tocado vivir...

viernes, 9 de marzo de 2012

Segundo viernes de marzo. Huele a primavera...



Jimmy Liao


El vivir no admite bromas. Has de vivir con toda seriedad, como una ardilla, por ejemplo; es decir, sin esperar nada fuera y más allá del vivir; es decir, toda tu tarea se resume en una palabra: vivir. Has de tomar en serio el vivir. Es decir, hasta tal punto y de tal manera que aun teniendo los brazos atados a la espalda, y la espalda pegada al paredón, o bien llevando grandes gafas y luciendo bata blanca en un laboratorio, has de saber morir por los hombres. Y además por hombres que quizás nunca viste, y además sin que nadie te obligue a hacerlo, y además sabiendo que la cosa más real y bella es vivir. Es decir: has de tomar tan en serio el vivir que a los setenta años, por ejemplo, si fuera necesario plantarías olivos sin pensar que algún día serían para tus hijos; debes hacerlo, amigo, debes hacerlo, no porque, aunque la temas, no creas en la muerte, sino porque vivir es tu tarea. Aunque sea imposible no sentir la tristeza de partir antes de tiempo, seguiremos riendo con el último chiste, mirando por la ventana para ver si el tiempo sigue lluvioso, esperando con impaciencia las últimas noticias de prensa. Sucede, por ejemplo, que estamos en el frente, por algo, por ejemplo, que vale la pena que se luche. Sucede que estamos en la cárcel. Sucede que nos acercamos a los cincuenta años, y que falten dieciocho más para ver abrirse las puertos de hierro. Sin embargo, hemos de seguir viviendo con los de fuera, con los hombres, los animales, los conflictos y los vientos, es decir, con todo el mundo exterior que se halla tras el muro de nuestros sufrimientos; es decir: estemos donde estemos hemos de vivir como si nunca hubiésemos de morir. Se enfriará este mundo, una estrella entre las estrellas; por otra parte una de las más pequeñas del universo, es decir, una gota brillante en el terciopelo azul, es decir, este inmenso mundo nuestro. Se enfriará este mundo un día, algún día se deslizará en la ciega tiniebla del infinito -no como una bola de nieve, no como una nube muerta-, como una nuez vacía. Desde ahora mismo se ha de sufrir por todo esto, ha de sentirse su tristeza desde ahora, tanto ha de amarse el mundo en todo instante, se le ha de amar tan conscientemente que se pueda decir: he vivido.

Nazim Hikmet (Turquía 1902-1963)



viernes, 24 de febrero de 2012

Último Viernes de febrero: fantasía...




Maurice Sendak, Donde viven los monstruos






Leemos fantasía para volver a encontrar los colores, creo. 
Para saborear especias fuertes y escuchar los cánticos que cantaron las sirenas. Hay algo antiguo y verdadero en la fantasía que habla a algo profundo en nuestro interior, al niño que soñaba con cazar algún día en los bosques de la noche, y atiborrarse bajo la colina hueca, y encontrar un amor que durara para siempre al sur de Oz y al norte de Shangri-La. 

Pueden quedarse con su Cielo. Cuando muera, me iría antes a la Tierra Media. 


George R.R.Martin






jueves, 5 de enero de 2012

Primer viernes de 2012... reyes magos, nuevo año y nuevas en infinitas posibilidades!!!


Helen Oxenbury

Este pasado domingo hemos estrenado un nuevo año. Empieza cargado de malos presagios que no pienso enumerar ya que todos los tenemos suficientemente presentes y, este primer viernes, llegan los Reyes Magos cargados de... antídotos para la desesperanza!

En mi línea vital optimista, quería compartir unas palabras que me han llegado a través de amigos varios que me parecen reflexión de cabecera para estos tiempos inciertos. Lluís Espinal, jesuita catalán asesinado en los 80 en Bolivia decía siempre que hay un límite imperceptible entre la prudencia y la cobardía. Nos llenamos la boca con nuestra prudencia y nos referimos a la seguridad, a la comodidad y ojo, quizás... incluso a la pereza. Reflexionemos sino estamos llamando prudencia al hecho de no comprometernos, a no arriesgar nada personal. Hay quien piensa que en estos tiempos que corren lo mejor es ser prudente, sin pararse a pensar que de esta manera aumenta el conformismo. La terrible prudencia hace que no nos posicionemos ante casi nada, que no tomemos partido por nada salvo salvar nuestras propias "sillas" así que para encarar este 2012 os propongo más que nunca, retomar las palabras de Gandhi, seamos el cambio que queremos ver en el mundo.


...y hablando de compromiso con el propio cambio y de tradiciones, os explicaré que aunque ya hace tiempo que sabemos en casa que los Reyes Magos son los padres, igualmente, todas las tardes del cinco de enero, nos sentamos cómodos en el sofá, junto a la chimenea encendida, con una infusión calentita entre las manos o un buen vinito escogido para la ocasión, nuestro perro a nuestros pies y los tres juntos escribimos nuestra carta familiar a nuestros reyes, nosotros mismos... Reflexionamos sobre los proyectos personales y familiares que quisiéramos sacar adelante este año recién empezado, sobre los defectos que nos lastran y debemos minimizar, las cualidades que despuntan y que queremos potenciar, las actitudes que debemos mantener o desechar, y/o cosas más mundanas como... subir en un Ferrari (mi niño), bucear en las Sipadan (mi chico y yo), tirarnos en paracaídas (todos), hacer una parte del viaje este verano solo con bici y alforjas (todos), subir a la Pica d'Estats (todos), etc... Más que pedir deseos a un ente superior nos instamos los unos a los otros a comprometernos con nuestros proyectos y a trabajar duro para conseguirlos, eso sí, esperando que la salud física y mental nos acompañen, dándonos fuerza y energía para luchar cada día por nuestras vidas y ánimos para seguir teniendo tantas ilusiones...

Seguid luchando por vuestra felicidad! 




jueves, 8 de diciembre de 2011

Lola en Manhattan

Caperucita en Manhattan de Carmen Martín Gaite, Siruela



Han sido unos días maravillosos en NY. Han pasado ya dos semanas de locura de vuelta a la realidad y aún me encanto, a ratos, con destellos de la city. 

La excusa para este viaje: Una amistad entre tres mujeres, surgida, tiempo atrás, gracias a un libro. Podría ser el argumento de una novela, ¿verdad?

La vida es una novela, siempre, y a veces nos olvidamos de vivirla adecuadamente. Supongo, por eso, que tantas personas nos sentimos impelidos a poner por escrito esas vivencias extraordinarias, siempre extraordinarias, de nuestras propias vidas. 

Escribir tiene muchos beneficios. Emocionales, terapéuticos, organizativos, lucrativos, también. Siempre he respetado la escritura, y más aún dedicándome a lo que me dedico. Siento admiración y respeto por cualquiera que escriba. El sacrificio de crear, pensar, organizar, estructurar y finalmente poner una palabra detrás de otras dotando a aquello de cierto sentido estético es ciertamente admirable. 
Imagino que la mayoría de la gente empieza a escribir para entenderse y entender el mundo que la rodea. 


Hay quien escribe para evadirse de vidas que no le llenan, para vivir aventuras que nunca tendrá oportunidad de experimentar, viajar a lugares exóticos, vivir un amor apasionado, explicar un crimen horrendo, ajustarle las cuentas a alguien, etc.
Habrá quien escriba queriendo agradecer lo que la vida le ha dado y queriendo compartirlo, sean actitudes, filosofías, conocimientos. 
Hay quien escribe para no olvidarse de su pasado y de las personas maravillosas que lo poblaron y ya no están.
Hay quien reza a quienquiera que sea su dios mientras escribe. 
Hay tantas y tantas razones para escribir y todas son tan válidas que es necesario que siga habiendo lectores ávidos de palabras....

Como es viernes, otra vez, no olvidéis que cada semana tiene un maravilloso viernes para disfrutarlo intensamente, abramos un vinito (sugiero hoy un Verdejo: Menganito, D.O. Rueda, Viñedos de Nieva), pongamos algo de música, yo escucharé a Russian Red, Cigarettes y... ¿por qué no? Escribamos algo... ¿Por qué no empezar una novela? 

En tiempos de crisis, ¿Qué mejor plan para un fin de semana de otoño? Es gratis. Hacedme caso, rebuscad entre vuestra música, vinilos, cds, ipods, algo sugerente, abrid el ordenador o simplemente coged papel y boli, serviros una copa, un café, una infusión, o incluso un vaso de agua fresca y ESCRIBID una palabra. Ya está, ya habéis empezado...

Sigamos siendo felices. Seamos, como dice mi hijo, UNOS MOTIVADOS DE LA VIDA!!! 



viernes, 21 de octubre de 2011

otro viernes para renovarse o... entristecer



Ilustración de Quentin Blake para El secuestro de la bibliotecaria de Roald Dahl


“Lo mejor para la tristeza- contestó Merlín, empezando a soplar y resoplar- es aprender algo. Es lo único que no falla nunca. Puedes envejecer y sentir toda tu anatomía temblorosa; puedes permanecer durante horas por la noche escuchando el desorden de tus venas; puedes echar de menos a tu único amor; puedes ver al mundo a tu alrededor devastado por locos perversos; o saber que tu honor es pisoteado por las cloacas de inteligencias inferiores. Entonces solo hay una cosa posible: aprender. Aprender por qué se mueve el mundo y lo que hace que se mueva. Es lo único que la inteligencia no puede agotar, ni alienar, que nunca la tortura, que nunca le inspirará miedo ni desconfianza y que nunca soñará con lamentar, de lo que nunca se arrepentirá. Aprender es lo que te conviene.

Mira la cantidad de cosas que puedes aprender: la ciencia pura, la única pureza que existe. Puedes aprender astronomía en el espacio de una vida, historia natural en tres, literatura en seis. Y entonces después de haber agotado un millón de vidas en biología y medicina y teología y geografía e historia y economía, pues, entonces puedes empezar a hacer una rueda de carreta con la madera apropiada, o pasar cincuenta años aprendiendo a empezar a vencer a tu contrincante en esgrima. Y después de eso, puedes empezar de nuevo con las matemáticas hasta que sea tiempo de aprender a arar la tierra.”

Terence H. White, The Once and Future King


Me encanta este fragmento de Camelot de Terence H. White que leí en mi adolescencia. Lo llevo siempre conmigo y lo he enviado a muchas personas queridas en tiempos de tristeza. Quiero hacer una prueba con este texto al final de esta entrada pero ahora, para explicaros porqué, seguid leyéndome…



Leo en algún sitio que todas las células de nuestro cuerpo se renuevan completamente cada siete días. Entiendo que las células neuronales también lo hacen y aunque no lo creamos, nuestra manera de ver el mundo se renueva cada semana. Renace cada semana una posibilidad de cambio para nosotros. Se habla y se lee mucho de cambio en estos últimos tiempos. La crisis global en la que estamos inmersos lleva implícito el cambio para todos nosotros. Debemos renovarnos todos pq el mundo cambia, aparentemente para peor y necesitamos a otros nosotros mismos para seguir adelante, siempre adelante, con nuestras vidas.



Para mí, la renovación siempre ha pasado por la lectura. Una anécdota de mi infancia: tenía yo 16 o 17 años y mi padre explicaba a las visitas, admiradas de la biblioteca de mi casa familiar, que mi afán lector era tal que de muy pequeña, cuando mi madre fregaba el suelo y ponía papeles de periódico para que los niños no ensuciáramos lo fregado, me encontraban a mí en medio del pasillo leyendo, toda interesada, algún artículo que me había llamado la atención.

Para mí, las visitas a la biblioteca popular del barrio eran una fiesta. Como adolescente sin mucho presupuesto y en los años ochenta, que tampoco eran tiempos de vacas gordas, toda mi opción de lectura asidua eran las bibliotecas y el milagro del préstamo. Cuando entraba allí, la posibilidad que se abría ante mí, todas aquellas estanterías blancas llenas de libros que no conocía, era algo que me fascinaba y tener unas cuantas horas por delante una tarde a la semana y poder ir a la biblioteca era algo imprescindible. Dejaba mis cosas en algún rincón, y me dedicaba a deambular por las salas mirando los temas y saboreando los títulos, los autores, el tipo de edición y las portadas para escoger el máximo de títulos que me permitía mi carnet de usuaria y salir de allí con mi bolsa cargada de libros para toda una semana.

Durante muchos años, y no hace tanto tiempo, todo el acceso que muchas gentes tenían a la cultura y al progreso pasaba por la lectura, empezaba por saber leer y seguía con tener acceso a libros que pudieran abrirles mundos nuevos lejanos a las cuatro paredes que les rodeaban todas sus vidas. En mi familia, el fomento de la lectura era importante y por eso yo leo desde que tengo recuerdo, y aunque parezca un tópico, no lo es. Agradezco a la lectura todo lo que me ha dado y enseñado: conocimientos, compañía, diversión, compasión, tolerancia, etc., un montón de cosas que no enumeraré.  A través de los libros, acompañé a Jim Hawkins hasta La isla del tesoro, isla desierta dónde conocí a los niños de Dos años de vacaciones, antes que llegaran los de LOST. Fui aprendiz de maga junto con Gavilán en Terramar, muchos años antes que J.K. Rowling creara a Harry, de hecho, Úrsula K. Le Guin escribió Un mago de Terramar en 1968. Viví en la Alejandría convulsa de la Segunda Guerra Mundial con Justine, Balthazar, Mountolive y Clea; me abrí a nuevos mundos con las crónicas marcianas que me explicó Ray Bradbury;  palpé la soledad absoluta con Marlene Haushofer en el bosque; disfruté siguiendo las pistas para desvelar el misterio de La dama de blanco; estuve en Macondo con los Buendía, más de cien años, y me encontré en otra biblioteca, la de Takamatsu, a Kafka y a Satoru.

Por eso, ahora que estamos en un momento de crisis absoluta de todo, donde debatimos el futuro del libro y la lectura, cuando este fin de semana autores como María Dueñas, Javier Sierra o Emilio Calderón, entre otros, han montado un maratón literario con diversos actos, que empezando esta noche de viernes a las 9 de la noche, esperan salvar del cierre una librería de siempre como la librería Escarabajal de Cartagena, más que nunca, hay que leer.
Leer para renovarse y aprender cosas que nos hagan personas distintas que seguramente nos permitirán ver el futuro de otra manera... 
Leer para pasar unas buenas horas de diversión a cambio de los 20 euros de media que pagarás por un buen libro aunque si no puedes pagar, busca una biblioteca popular y bucea entre sus pasillos...  
Leer para conocer la historia de personas que viven sus vidas al otro lado del mundo sin las miles de posibilidades que, a pesar de todo, se nos abren a nosotros, privilegiados habitantes del primer mundo, cada día...
Leer para saber más de música, más de astronomía, más de ciencia, más de arte, más de libros y sus autores...

Y ahora, leed de nuevo conmigo el fragmento pero con una ligera modificación, con el permiso de los herederos de White:

Lo mejor para la tristeza- contestó Merlín, empezando a soplar y resoplar- es leer algo. Es lo único que no falla nunca. Puedes envejecer y sentir toda tu anatomía temblorosa; puedes permanecer durante horas por la noche escuchando el desorden de tus venas; puedes echar de menos a tu único amor; puedes ver al mundo a tu alrededor devastado por locos perversos; o saber que tu honor es pisoteado por las cloacas de inteligencias inferiores. Entonces solo hay una cosa posible: leer. Leer por qué se mueve el mundo y lo que hace que se mueva. Es lo único que la inteligencia no puede agotar, ni alienar, que nunca la tortura, que nunca le inspirará miedo ni desconfianza y que nunca soñará con lamentar, de lo que nunca se arrepentirá. Leer es lo que te conviene.

Mira la cantidad de cosas sobre las que puedes leer: la ciencia pura, la única pureza que existe. Puedes leer sobre astronomía en el espacio de una vida, historia natural en tres, literatura en seis. Y entonces después de haber agotado un millón de vidas en biología y medicina y teología y geografía e historia y economía, pues, entonces puedes empezar a leer como hacer una rueda de carreta con la madera apropiada, o pasar cincuenta años leyendo como aprender a empezar a vencer a tu contrincante en esgrima. Y después de eso, puedes empezar de nuevo con las matemáticas hasta que sea tiempo de aprender a arar la tierra….

Pues eso, leer es lo que nos conviene.
Feliz viernes de otoño, con paseos por los bosques de colores terrosos y muchas lecturas sobre la mesa: Libertad de Franzen, 1Q84 (libro tercero) de Murakami y Las ardillas de Central Park están tristes los lunes de Katherine Pancol. Como veis, lectura variada para el alma ya que igual que el secreto de una alimentación equilibrada es comer de todo, pues lo mismo, un alma equilibrada también necesita leer de todo….

Escuchad lo que queráis, aunque os sugiero la banda sonora de Merry Christmas Mr. Lawrence de Ryuichi Sakamoto y degustad el mejor vino de vuestra bodega... ¿No es hoy un buen día para ello?

viernes, 13 de mayo de 2011

otro viernes con tantas cosas...

copy Jimmy Liao


llegó otro viernes lleno de cosas que ya dejamos atrás, las vacaciones de pascua, una amiga que siempre recordaremos, un sant jordi diferente, los 100 kilometros de la trailwalker y el larguísimo invierno...

empieza el calor, los fines de semana con sabor a mar, el jardín lleno de plantas salvajes a la espera de un poco de orden y el gusto recuperado por las cervezas bien frescas.

hoy me dejo acompañar por una cerveza ART Orus, cerveza artesana que hacen cerquita de casa.

escuchamos a Train con su Soul Sister:




y para acabar mientras hojeo el libro que leeré este finde, Una ola con sabor a pez de Núria Riera Carrillo, regalo de Magda, os dejo este maravilloso video: A Fish with a smile de Jimmy Liao.




... feliz semana!!!!